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Posts Tagged ‘jolgorio’

De este fin de semana, puente de Andalucía y por tanto, fiestas comunitarias en mi localidad, se pueden contar muchas y muy buenas anécdotas.

Para no explayarme con estas absurdas explicaciones que nadie pide, les comentaré lo que me ocurrió el viernes noche, dia en qué salí a dar una vuelta por las fiestas patronales de uno de los pueblos de mi localidad.

Salimos 5 personas, sólo dos de ellas eran digamos “oriundas” del pueblo, por tanto, éramos 3 los foráneos a quienes habia que presentar a la plebe nativa. Tras varios apretones de manos y sendos besos en la comisura de los labios (que a algunos hombres les sentaron mal, no tanto a las mujeres), nos dirigimos a la zona de “botellón” propiamente dicha, una suerte de verja cercana al estadio municipal donde no habíamos más de 25 personas tirando para muy alto.

Como habíamos salido cagados y meados, durante la noche nos dedicamos a beber y a comer para completar de nuevo el ciclo, aunque como es bien sabido el ciclo de limpieza intestinal en el ser humano, a veces se completa de cuarto en cuarto de hora, por ello debíamos sortear una serie de obstáculos en el propio campo para encontrar un urinario decente. Y con decente me refiero a escasamente alejado de la zona de juerga y con el suficiente espacio para ir moviéndote hacia atrás mientras duraba el chorro y no mancharte los pies.

Bien, todo hasta aquí no tiene nada que ver con el título del post, así que vamos a ir atando cabos.

Quien me conoce sabe de mi gran afición por el fútbol. Juego todos los fines de semana, casi todos los lunes en invierno y casi todos los días en verano. Tengo más o menos dos equipos en los que alterno mi presencia: el de invierno y de los lunes, formado por amigos de profesión y/o universitarios, y el equipo de los veranos y los fines de semana, mis amigos de toda la vida, con gente a la que conozco desde hace muchísimo tiempo.

Bien, pues los primeros (los universitarios, léase informáticos, industriales, enfermeros, etc..) decidimos este año crearnos una “equipación” que fuera seña de identidad del equipo, de forma que nos reconocieran otros equipos y temieran instantáneamente nuestro potencial (cosa que no suele ocurrir). Además, y visto el sentido del humor que siempre nos acompaña, decidimos poner un toque de originalidad a las camisetas. Sobre un fondo rojo de color rojo rojo, y con letras amarillas, llevamos impresos nuestros números y nombre. Nombre que además ha sido modificado para asemejarse lo más posible a nuestr hipotético equivalente en ruso.

Quien me conoce mejor aún sabe de mi número favorito, así que abajo les dejo una muestra de mi camiseta que vale más que diez párrafos:

Alfredowsky

El resto de nombres lo completan: Manchev, Petchowsky, Alexei, Bermejov, Jesulenko… incluso hay uno que directamente se ha puesto en el nombre Vodka..

Bien, pues se ve que nuestra fama por la universidad ha alcanzado cotas inesperadas de popularidad, ya que durante el botellón, y en uno de los descansos entre canción y canción que por supuesto cantábamos yo mismo y los demás, se me acercó un nativo del pueblo y dio comienzo una curiosa conversación. Para hacerla algo más amena, utilizaré los comentarios entre paréntesis que muestran lo que iba pensando en cada momento, tal como Alan me enseñó:

-Chaval:Quillo, ¿ustedes sois del politécnico verdad? (politécnico es como se conoce al conjunto de edificios de nuestro campus)

-Yo: Efectivamente, ¿por qué? (a ver con qué sale éste)

-Chaval: Ustedes jugais el campeonato de fútbol, ¿verdad? (Aaah, era eso…)

-Yo: Claro

-Chaval: Ustedes sois los que vais de rusos ¿no? (un tipo observador, lástima que no llevara tutú y pompones de animadora mientras nos veía, hubiera resultado la mar de divertido)

-Yo: Esos somos nosotros, este de aquí, este otro, yo, y bueno más gente claro, pero sí que somos nosotros.

-Chaval: es que os vi en un partido, con las camisetas esas rojas, y por la cara me sonabais, con los nombres en ruso (ya lo había deducido, si no te sonamos ¿nos habrías preguntado hijo mío?)

Entonces le expliqué de dónde había salido la idea, y la etimología del símbolo que llevamos en la frontal de la camiseta que para evitar conflictos internacionales, evitaré comentar aquí. Total, que estuvimos hablando un poco de nuestras mierdas de carreras y al rato de fué y seguí cantando y bebiendo. Hasta este punto todo habría quedado en una aislada conversación, pero se ve que los nativos de ese pueblo tienen características especiales, están hechos de otra madera. Tienen la extraña enfermedad de la “memoria de 15 minutos”.

Al cabo de ese tiempo había pasado un cuarto de hora (qué chiste más malo, no merece estar en este blog). Bien, pues se me acerca de nuevo el chaval en cuestión, obviaría poner el nombre aquí pero creo que lo olvidé sistemáticamente, como cuando estás en el baño haciendo de vientre, y te entra la necesidad de leer el reverso del bote de champú y al instante olvidas sus ingredientes, así de pronto olvidé el nombre de mi nuevo amigo. He dejado al tío con la palabra en la boca, os cuento la segunda conversación en el lapso de un cuarto de hora que tuvimos:

-Chaval:Quillo, ¿ustedes no jugais al fútbol en el politécnico? (I’m thinking in dejavús)

-Yo: claro, en la liga de allí, los rusos

-Chaval: Claro, ustedes sois los rusos que van de rojo, si me sonaban las caras (aaaah bendita coincidencia)

-Yo: efectivamente, yo, este, este de aquí atrás, los otros doce estuvieron aquí hace un rato pero se fueron justo antes de que vinieras, lástima de no haberte acercado un rato antes. (esta parte es puro vacileo mezclado con coña)

Chaval: Jaja venga ya. Es que yo me acuerdo de un día que no teníamos clase, que teníamos media hora o así libre, y como habían cerrado el comedor que estaban cambiando de dueño, los tres o cuatro que éramos ese día dijimos: ¿qué hacemos? Y se nos ocurrió acercarnos a las pistas a ver si había partido, y allí estabais jugando ustedes, por eso te he dicho lo de los rusos, porque me he acordado cuando os he visto las caras. (flipo)

– Yo: ajá, y en ese partido que dices, ¿ganamos o perdimos? (si voy a entrar en un bucle infinito, al menos recopilaré información para intentar salir)

Chaval: no no, ganasteis por paliza, el otro equipo no era muy bueno.

Bien, la conversación no se estiró mucho más. Al poco rato alguien trajo una caja y ahí ya nos arrancó nuestra vena flamenca, y tiramos del Bicho, los Delincuentes, El Barrio, así hasta que se me apagó la voz. Cuando ya llevabamos el tiempo suficiente como para haber ido dos veces más al “lavabo”, me doy cuenta de que el tipo a mi izquierda no se parece a ninguno de mis amigos. No me suena de nada la cara, no recuerdo esa mirada, ni siquiera tengo idea de cómo habla. Pero hay algo en él que me resulta tremendamente familiar. En el instante en que mis dos neuronas entran en contacto y me devuelven la posible identidad del tipo, él mismo se había delatado. Cortocircuito, bucle infinito….:

-Chaval:Quillo, ¿ustedes no sois los rusos que jugais al fútbol? Los que vais de rusos con la camiseta roja (Buaaaaaaaaaaaa!!!)

El resto de la conversación se parece tantísimo a las anteriores que, al más puro estilo de Bill Murray en atrapado en el tiempo, le voy a meter nuevos detalles para que al menos nos echemos unas risas:

Yo: Coño, creía que nadie se había fijado en nuestra equipación, ¿de qué nos conoces?

-Chaval: Es que un día os ví jugar por allí.

-Yo: Ah, si siempre jugamos a puerta cerrada y echamos a patadas a los aficionados por porreros y drogabizcos, ¿cómo es que nos viste jugar?

-Chaval: Es muy sencillo. Resulta que yo alterno los estudios y el trabajo: soy paseador de perros de doce a dos de la tarde todos los días de diario salvo el primer martes de cada mes, y aparte me saco la carrera de ingeniero industrial en el hueco que me queda libre por la mañana, estudiando y haciendo las prácticas por la tarde menos los lunes y jueves por la tarde en los que echo una mano a mi padre en la pastelería.

-Yo: Ah, ¿y eso que tiene que ver?

-Chaval: pues resulta que una de las veces que estaba en las clases por la mañana, el profesor desgraciadamente se quema parte de un brazo con una mezcla mal calibrada de ácido sulfúrico en un tubo de ensayo, de tal forma que tienen que venir los ATS a atenderle. Al realizar la llamada, el conserje confunde el número del hospital con el de un cerrajero y a mi profesor le amputan el pene por accidente. Al no estar en condiciones de continuar con la clase, nos conceden el resto del día libre.

-Yo: Siento lo de tu profesor, pero no me has contado lo del partido.

– Chaval: Verás, el incidente se produjo a las once en punto, y no entraba al trabajo hasta las doce. En ese lapso de tiempo yo buenamente hubiera cogido mi coche para ir a mi casa y así descansar un rato viendo pornografía coreana en compañia de mi abuela, pero ya no tengo medio de transporte. El coche está en el taller, le están tapizando de nuevo el asiento del copiloto, porque una compañera de trabajo a la que llevé a su casa el fin de semana pasado, tras salir de fiesta, no tuvo narices de aguantarse el apretón, y se vio obligada a defecar en el asiento de mi coche. A pesar de consolarla y limpiar con todo tipo de productos el interior del vehículo, resultó imposible quitar ese nauseabundo olor a cañería y sorete y me ví obligado a tapizar de nuevo el asiento.

-Yo:Perdona que te diga, pero yo sigo sin ver la relación.

-Chaval: Mira, el siguiente autobús llegaba a las once y media, y eran las once y mis tres amigos y yo no teníamos nada que hacer hasta esa hora. Dudamos entre ir a tirarles piedras a las cabras de la aldea colindante o ir al comedor. Como el comedor lo habían cerrado hace poco ya que el dueño era un chorizo que cobraba los clínex a 4.50 el paquete, y la aldea de las cabras quedaba en el quinto coño, se nos ocurrió pasarnos a las pistas de fútbol a ver si se jugaba algún partido ese día.

-Yo: Aaaah y es entonces cuando nos vísteis jugar.

-Chaval: hombre esas equipaciones no pasan desapercibidas, con ese símbolo y con esos nombres. Ah oye, lamento dejar esta agradable conversación, pero me parece que he visto por allí a un grupo de jugadoras de baloncesto que tenían una equipación con nombres de enfermedades venéreas con las que me gustaría hablar. Encantado de haberte conocido. (a una las jugadoras) ¡Eh sífilis!, ¿te acuerdas de mi?

Espero no encontrarme con ese tipo en mucho tiempo. Tengo miedo de que llame a la puerta de mi casa de madrugada y, cuando yo salga a abrirle descalzo, con la vela en la mano y el pijama de rayas, venga a darme una mala noticia: ¡oye yo te conozco!…..

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Hoy me toca mi primer meme en mi querido blog, ¡estoy que no cago!

Para los que desconozcan lo que es un meme (como yo antes de leerlo en el diccionario) lo explicaré brevemente y sin explayarme: un meme es un mensaje inventado por una persona que no tiene nada mejor que hacer la tarde de un lunes porque probablemente trabaja paseando perros de 11 a 3, o se encuentra estudiando alguna modalidad de magisterio de educación física en que el examen mas complicado es meter 5 tiros libres consecutivos en una tanda de 200 intentos. Posiblemente, y debido a la frustración que le supone el ser una persona antisocial, carente de cualquier tipo de relación ajena a las paredes de su habitación, y en un alarde de imaginación sin precedentes, decide proponer a 4 de los que cree sus amigos una serie de preguntas ilógicas, utópicas y de cualquier modo innecesarias, sólo para que toda la manada acrecente su ego dando a conocer al resto del personal sus visiones acerca de las 3 posibles causas del cancer de mama del delfín, los 3 atuendos que llevarias si fueras presidente o las 150 formas de romper unas bragas con un clip.

Cambiando el tercio, y recordando que cualquier parecido del texto anterior con la realidad es porque lo he vivido, os comento que me lo mandó Drifter desde su GENIAL (con mayúsculas, sin h intercalada) blog Humor por horas, con las siguientes instrucciones: di tres cosas que siempre llevas en la maleta cuando vas de viaje y una que te gustaría llevar y que no llevas casi nunca. Tienes que explicar el porqué de las 3 cosas. Pásalo a 4 personas.

Mis respuestas serán tanto o menos curiosas, aunque se ajustan algo más a la realidad. Aquí está lo que siempre llevo:

1) 63 bolsas de plástico. De manera increíble, las bolsas de plástico suelen desaparecer a los 2-3 días de viaje. A la vuelta, apenas me encuentro con la desgraciada que quedó para funda de la ropa interior sucia, y una con un agujero causado por mi intento de secuestro de la televisión del hotel. En serio, es como lo de los calcetines que pierden la pareja, ¿no les pasa nunca?

2) Los auriculares del avión y el set de cubertería de Iberia, el set de toallas y jabones del hotel, los folletos del museo, piedras de las cuevas de altamira, 22 tickets del metro, un trozo de Taj Majal y una pieza de hierro de la base de la torre Eiffel. Me pasé con lo de la torre Eiffel. No obstante, a la vuelta mi maleta acaba cargada de productos (de la casa) por qué no decir autóctonos de los diferentes lugares en los que he estado, incluyendo los souvenires propios y gratuitos (gratuitos por mis cojones, ¡toallas del Ritz!) de los medios de transporte y de lugares de hospedaje. No incluyo los chicles que se me quedan pegados en el codo por viajar en autobús.

3) Uno o dos libros o revistas que NUNCA leo. Se supone que haces un viaje para hacer cosas que no haces nunca en casa. El problema es que yo en casa leo.. así que en los viajes mis libros pasan inadvertidos a mi presencia hasta el trayecto de vuelta a casa. Entonces, a la tercera página de Forsyth ya estoy luchando con el reposacabezas para ver si vence él o mi sueño.

Qué me gustaría llevar:

Un pasaporte falso en el que me llamo Jerry Reading, tengo 27 años y vivo en Masachussets. Además en profesión pone cantante famoso y en la foto llevo el pelo teñido de morado. Esto ya es para puro vacile al personal, pero me gustaría hacer algo parecido un día.

—–

Cambiando de nuevo el tercio (y ya van dos avisos, al tercero guardan al toro y no cobro la faena), les contaré una historia que me ocurrió de camino a casa en un viaje:

En una excursion con el instituto, a la tierna edad de 87 18 años, fuimos de viaje a Paris, Francia, a visitar la torre Eiffel, el museo del Louvre, los campos Eliseos, Notre Damme, el Parc des Princes, Disneylandia, los 4 puentes perdidos del Támesis y la tumba del Faraón francés nunca reconocido Mon-Pétit. Sin exagerar, una suerte de maratón que en tres días y medio nos permitió disfrutar de los sofás de los museos y los bancos del parque, debido al agotamiento por andar tan rápido.

Pues bien, mientras estuvimos en disneylandia, se me ocurrió la feliz idea de comprarle una pistola de juguete a mi hermano en la casa de los piratas o como llamen a esa estrecha tienda que huele a leña mojada. Al llegar al aeropuerto, se ve que a los policías no les gustó mucho mi souvenir por la cara que pusieron. Todos me señalaron y me cachearon de arriba a abajo, preguntandome qué era eso. Qué cojones voy a contestar, una pistola de juguete. Lástima de sacar un 9 en francés para no saber explicar estas cosas tan básicas.

Afortunadamente, mi maestra intervino explicando lo sucedido y con una sonrisa, me dejaron facturar mi maleta, con lo cual no tenía equipaje de mano, y el bocata que me había preparado para el avión hizo su particular viaje en el depósito de maletas. Total, no comí a la vuelta porque ni pensaba tocar la ensalada aérea.

Bueno, ahora les toca a otros 4 pobres desgraciados bloggers el contestar, permitanme que pase un rato pensando los afortunados…

Y bien, estos son los elegidos (muy inciclopedicos todos ellos): Kenbill , Chixpy , Gatricio y Games Fan.

Suerte a todos (¿Suerte? ¿Por qué?)

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