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Dice Wars, juego en flash

Os pongo un juego muy muy adictivo para que practiqueis el fin de semana

Se trata de Dice Wars (guerra de dados). Es un juego de estrategia, al más puro estilo risk, pero nuestras tropas son únicamente dados, y para conquistar otros territorios tendremos que confiar en la suerte.

Durante tu turno, puedes intentar atacar a territorios vecinos, siempre que tengas más de un dado en la casilla desde la que quieres atacar. Si la suma de puntos del atacante es mayor que la del defensor, el terreno queda conquistado. Si la suma del atacante es menor o igual a la del defensor, el atacante queda con un sólo dado en su casilla y el defensor aguanta inmune la embestida.

Cuantos más dados tengas, más probabilidad hay de sacar una mayor puntuación, y por tanto es más seguro conquistar el territorio colindante.

También entra en juego la estrategia, saber qué parte del campo queremos adjudicarnos, qué rivales tienen más o menos territorios y cuáles son más vulnerables. Cuando nuestro turno termina, se nos suman una serie de dados a las casillas ocupadas, que van en función del número de celdas que tengamos (a más celdas, más dados nos darán.

En fin, nada mejor que probarlo vosotros mismos.

Pulsa para jugar

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Segunda parte de la entrada dedicada al Diario de Patricia (aquí la primera parte). En realidad nunca dedicaría ni lo más mínimo a ese programa, así que esta entrada simplemente habla de ese programa. En realidad yo no llamaría programa, ni siquiera hablaría de él, así que el resto corre a cargo de Carlosbcn, aunque eso sí, no tiene desperdicio…

Pasando a cuestiones más alegres, el asunto de los romances electrónicos, es decir, surgidos de Internet, podría encuadrarse dentro del “amor”, pero yo lo considero un tema aparte. Cuando ya parecía que “El diario de Patricia” iba a entrar en crisis tras haber dejado vacíos los armarios, la tarifa plana y la banda ancha empezaron a extenderse y el programa pronto pudo reabastecerse de testimonios gracias a esta patulea de patanes aprietateclas que se enamoran y desenamoran de un día para otro a golpe de chat y SMS. Yo todavía siento escalofríos cuando algún personaje entra en el plató, se sienta y afirma tener cibernovio/a o alguna sandez por el estilo. Pero a ver, panda de patanes, ¿cómo narices se puede tener novio/a sin conocerlo/a en persona? ¿A quién le puede entrar en la cabeza semejante majadería? Pero no me quejo, porque son estos delirios los que nos deparan algunos de los mejores momentos de esta particular parada de los monstruos.

A modo de ejemplo, puedo explicar lo que vi recientemente mientras me “documentaba” para escribir esto. Enciendo la tele, pongo Antena 3, y aparece un tipo llamado José Antonio o algo así, con una pinta de buenazo y tontorrón impresionante (no es, por tanto, el tipo de caso que comenté más arriba). Está en la clásica cámara de conspiraciones, es decir, en una sala aparte. Los espectadores lo vemos desde nuestras casas, pero el público del plató no se entera de nada. Pues bien, el chico afirma tener novia, bueno, cibernovia. Pero está preocupado: pese a su precaria situación económica, él no hace más que mandarle dinero y pagarle el saldo del móvil a la susodicha, y ella apenas hace nada por alimentar la ardiente llama de ese gran amor que los une. Ya, yo tampoco lo entiendo, pero da igual.


Aquí tenemos al inocentón de turno, a punto de pagar cara su ingenuidad. Patricia se pone de espaldas para que no veamos cómo se relame.

A continuación, volvemos al plató: resulta que entre el público se encuentra la cibernovia. Se trata de una tiparraca más basta que un arado que exhibe una gran dejadez física e intelectual. Tras la comedia de rigor, Patricia la hace sentarse con el resto de invitados, y cuando le pregunta si tiene novio, ésta reconoce tenerlo… solo que se llama Ramón (o algo así), no José Antonio. Ahora bien, si hablamos de cibernovios… Patricia le pregunta, y ella evita responder, hasta que reconoce que ni se acuerda de cuántos tiene o ha tenido, y aunque evita entrar en detalles, se limita a decir, entre risotadas, que a ella el móvil le sale gratis. Mientras tanto, José Antonio no da crédito: ¿quién habría dicho que le iba a engañar así una persona a quien no conocía de nada y que solo mostraba interés por su dinero? Realmente sorprendente.


La cibernovia, todavía entre el público. Otra que paga con la cara. Una gran mujer, aunque solo en algunos sentidos del término.

Poco después, Jose Antonio entra en el plató, se sienta junto a su oscuro objeto de deseo (“oscuro” por que la otra va de negro) y ambos mantienen un breve intercambio de palabras que no llega ni a discusión. Finalmente, el entrañable calzonazos, que no ha tenido bastante con semejante humillación, acepta ser su amigo, y solo le falta pedirle a la presentadora que le patee las pelotas después de que todo el público haya orinado sobre él. Pero no hay tiempo para eso: Patricia zanja el asunto declarándolos amigos para siempre y, a continuación, una francesita que acude al programa con una camiseta donde puede leerse la palabra “fuck”, nos explica cómo viajó desde Francia hasta España para irse a vivir con su amado del ciberespacio, que luego la echó de su casa porque la tipa era una cibergolfilla. Pero dejemos los ejemplos y casos concretos, o no terminaré nunca.


Una cerdita gabacha que pide una segunda oportunidad. Lo de siempre.

A todo esto, no he hablado apenas de la presentadora, Patricia Gaztañaga. Sé que va a sonar muy extraño, pero por algún motivo, esta tía me ha recordado desde el primer día a Óscar de Barrio Sésamo. Sí, esa especie de monstruito verde que vivía en un cubo de basura. Y no es ningún intento de hacer gracia relacionando su programa con la basura, no. Es que realmente me lo recuerda, y ya es rara la cosa, dado que las referencias que manejo normalmente a la hora de hacer comparaciones no son los personajes de Barrio Sésamo. Pero es que la primera vez que vi a la Gaztañaga, me dije: “es Óscar, el de Barrio Sésamo“. No puedo darle una explicación racional a esto, aunque seguramente influya en ello que Patricia, como ya dije antes, es antierótica. Incluso asexual, me atrevería a decir. A mí se me antoja como una especie de androide. No, más bien como el cruce entre una profesora de EGB y un androide, ya que las profesoras de EGB son cuidadosamente elegidas para no despertar pasión alguna entre el alumnado y así evitar un prematuro despertar hormonal entre los alumnos de sexo masculino. Pero bueno, esto son asociaciones de ideas mías que no vienen al caso. Lo que en cambio es algo comúnmente aceptado, o debería serlo, es que Patricia es repelentilla. Resulta que esta señora o señorita, además de hacer de presentadora, se permite el lujo de enseñar a vivir a la gente. Así es: aprovechando el desconcierto y desorientación sensorial que muchos de los invitados sufren, o simplemente su inferioridad intelectual, Patricia es juez y verdugo en este estercolero humano, y no duda en resolver cualquier conflicto entre los invitados dando o quitando la razón, o dictando su particular sentencia. Y a callar, como diría el abuelo del famoso vídeo del niñato del metro de Valencia.


No sé por qué, pero los veo como si fueran una misma cosa.

La chulería de la Gaztañaga es un aspecto que suele pasar bastante desapercibido en el programa y que realmente no tiene tanta importancia viendo cómo está el patio, pero que está relacionado con otro aspecto que sí que merece ser destacado: el trato vejatorio de los invitados a la hora de manejar los tiempos del programa. Si cualquiera de las historias se alarga, se corta en seco a los invitados, por dramática que sea la situación, y a otra cosa mariposa. Esto no es nada nuevo en la televisión actual, que se factura por metros y se vende a peseta el kilo si el “share” lo permite. Pero en “El diario” la cosa va más allá, y es perfectamente posible que algunos de los invitados no puedan llegar a decir ni “mú” porque cuando llega su turno, resulta que ya no queda tiempo. Supongo que a los responsables del programa se la suda mucho que todo el mundo llegue a intervenir, así que traen testimonios de relleno, por si hacen falta. Porque en ese plató, la gente no es más que materia prima, carnaza audiovisual de usar y tirar. Es de lo más humillante que he visto en televisión: ir a que te dejen en ridículo, y que ni siquiera se tomen la molestia de hacerlo.

Y termino ya, pero lo repetiré de nuevo: que no cometa nadie el error de cambiar de canal cuando aparezca este programa. Yo no lo hago. Todo lo contrario: hay que empaparse de este espacio y de sus historias, dejar que cale hondo en nosotros, que desatranque todas esas puertas y ventanas que hemos cegado para no ver la genuina miseria humana que nos rodea… pero que tanto necesitamos para reconciliarnos con lo que realmente somos. Ya lo leímos en Juan 8, 32: “La verdad os hará libres”. Y “El diario de Patricia”, mal que me pese, es pura Verdad. Ahora id y contad la buena nueva, hijos de perra.

Es una fieshta

Seguro que todos hemos visto el anuncio de ausonia, en que una madre sin mucha idea de la interacción social actual da unos consejos para ligar a su hijo. Para el que aún no haya visto esta joya televisiva, aquí tiene el anuncio original.

Del mismo se han hecho 300 versiones distintas (sí, también de la pelicula 300, el número no es al azar), pero con la que yo me quedo es con la inigualable Carmen de Mairena como madre del chaval:

Y para la gente que gusta de ir a raves, el tema de música breakbeat y todo ese rollo, aquí tienen un remix del anuncio muy bailable, ideal para poner a todo volumen en el coche un jueves a media tarde.

Treeze #14: moscas

¿Quieres más? ¿Por qué es tan difícil matar una mosca?

Como NO cuidar a tu bebé

Llega la gran guía para padres primerizos, como cuidar a tu bebé y que hacer para que te dure más de una semana.

Palomas

Nadie les explicó a estos niños que la paloma de la paz es un arma arrojadiza

Y a este hombre sí que le explicaron claramente que debido a la sobrealimentación, algunas palomas pueden volverse agresivas. Pero no prestó atención y…

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Frases made in Simpson

Recopilación de frases de esta excepcional serie. Sacadas de aquí y de aquí (hay muchísimas más en esos dos enlaces)

Tendrá todo el dinero del mundo… pero habrá algo que jamás podrá comprar…. un dinosaurio”

“¡¿¡Operadora!?! ¿Cuál es el numero del 091?”

-Bart: Estamos organizando excursiones para padres e hijos
-Homer: Je je…Tu no tienes hijos

-Yo no soy una persona que se impresiona facilmente… ¡Mira, un coche azul!

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